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miércoles, 29 de mayo de 2013

EL DILUVIO UNIVERSAL y tal:

                           EL DILUVIO UNIVERSAL...
                       
 FUE ALGO BREVE y TORRENCiAL
                       CON SU GRANiZO PLOMiZO...
       o PEDRiSCO de MORDiSCO:
                    ¡PARA EL CAMPO FUE FATAL!


martes, 28 de mayo de 2013

CRISIS y PÁGINAS AMARILLAS

                                                                     SIN COMENTARIOS

sábado, 25 de mayo de 2013

chiste de la ardilla andaluz _ gato

Taquigrafía... oral:
     http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=8XSeBZrGd3A
                             JA-JA-JA-JA


miércoles, 22 de mayo de 2013

sábado, 18 de mayo de 2013

lunes, 13 de mayo de 2013

LA ONU INSTA A COMER INSECTOS para combatir el hambre en el mundo


Un informe de la FAO sostiene que muchas especies tienen tantas proteínas como la carne y que su producción es barata


Caramelos rellenos de gusanos, en Panamá. / ALBERTO LOWE (REUTERS)
La FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, sostiene que comer insectos puede ser una posible solución al hambre en el mundoUn extenso y completo informe del organismo publicado hoy indica que muchas especies tienen tantas proteínas como la carne y que su producción es barata.
En 2050 el mundo tendrá nueve mil millones de habitantes. Para alimentar a esa ingente población se requerirá casi duplicar la producción actual de alimentos, alerta la FAO, que estima que expandir la superficie dedicada a la agricultura no es una opción sostenible. Los océanos están sobre-explotados, y el cambio climático y la escasez de agua podrían complicar la producción de alimentos. Para hacer frente a esos retos y a la hambruna—casi un millón de personas sufre hambre en el mundo—  los expertos de la ONU creen que lo que comemos tiene que ser revaluado. Y ahí entran los insectos, ya que son una fuente de alimento muy nutritivo y saludable con alto contenido en grasas, proteínas, vitaminas, fibra y minerales, dice el informe de la FAO. Por ejemplo, el contenido de proteínas, vitaminas y minerales de los gusanos de la harina es similar a la del pescado y la carne.
Se estima que los insectos forman parte de la dieta tradicional de al menos dos millones de personas en el mundo. Se comen más de 1.900 especies, principalmente en África y Asia. Lo más consumido son los escarabajos (31%) orugas (18%) y abejas y hormigas (14%). Después les siguen los saltamontes, langostas y grillos (13%), cigarras, chicharritas, cochinillas y chinches (10%), libélulas (3%) y moscas (2%).
Además de su valor nutricional, en la ONU señalan que los insectos son una buena opción económica. "La recolección de insectos y su crianza a nivel del hogar o la escala industrial puede ofrecer importantes oportunidades de subsistencia para las personas, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados", indica el estudio.
"En los países en desarrollo, los miembros más pobres de la sociedad pueden participar en el recolección, el cultivo, el procesamiento y la venta de insectos. Estas actividades pueden mejorar directamente sus propias dietas y proporcionar ingresos en efectivo a través de la venta de los excedentes de producción". Los insectos pueden ser recogidos directamente y con facilidad de la propia naturaleza o criados con un mínimo de gastos o de capital.
La promoción de la ingesta de insectos requiere estrategias de comunicación a medida en las distintas zonas del mundo, opina la FAO. En los trópicos, donde comer bichos está más aceptado, la comunicación debe ir encaminada a difundir que los insectos son una valiosa fuente de nutrición para contrarrestar la creciente occidentalización de dietas. En las sociedades occidentales, en cambio, se necesitan estrategias de comunicación y programas educativos "que aborden el factor asco".  Madrid

martes, 7 de mayo de 2013

“Acabar con los paraísos fiscales es facilísimo, hace falta querer”

El expresidente del comité científico de ATTAC reivindica "restablecer la primacia de la política sobre las finanzas"

René Passet (Begles, periferia de Burdeos, 1926) es uno de los –pocos- economistas que alertó sobre la actual crisis económica. Lo empezó a decir en 1979, cuando en su libro L'Économique et le vivant, advirtió de que el capitalismo industrial destruiría la biosfera. Y lo terminó de decir en 1996, en L’Illusion néo-libérale, donde predijo que la desregulación financiera y la economía virtual aniquilarían el factor humano y social de la economía.
Especialista en desarrollo e impulsor del término bioeconomía, primer presidente del consejo científico de ATTAC y profesor emérito en la Universidad de París I-Pantheón-Sorbonne, Passet ha sido una gran influencia para los movimientos de indignados, y en su penúltimo libro, Las grandes representaciones del mundo y la economía a través de la historia (Clave Intelectual), propone una aproximación multidisciplinar y de largo plazo para superar las corrientes económicas.
Casado con una española del valle de Hecho, y en buena forma intelectual y física a sus 87 años, Passet vive en Chatou, en la ‘banlieue’ de París, aunque prefiere quedar en el mítico Café Flore. Armado con su penetrante mirada azul y su cabellera blanca, relata con una sencillez desarmante su vida y sus ideas. Viejo amigo de Edgar Morin y Stephane Hessel, se incorporó a la Liberación con 17 años (“ellos se jugaron la vida, yo no”), y conserva la franqueza y la bonhomía de sus orígenes campesinos. Dice que “si el capitalismo no se transforma, desaparecerá” y que debemos ser optimistas “porque a menudo en la Historia sucede lo improbable”.
Pregunta. ¿Querría resumir su vida en diez o doce frases?
Respuesta. Trabajé la tierra en Lescun, el lugar de mís raíces familiares, pero crecí en un barrio obrero de Burdeos. Tuve la suerte de no ser rico y de haber mantenido siempre a mis amigos obreros. Ese es mi orgullo. Dicen que conozco al pueblo, pero es mentira, formo parte de él. Mi origen humilde me ha permitido vivir modestamente, y educar a mis hijos sin grandes lujos. De adolescente fui pequeño cristiano de izquierdas y me nombraron presidente regional de las juventudes del Movimiento de Liberación Nacional. Estudié Economía y gané la oposición a profesor de Universidad en Burdeos. Me fui cuatro años a Marruecos, regresé, y en 1967 me fui a París y ya me quedé aquí. De joven milité en el partido de Robert Schuman, pero me marché cuando empezó la guerra de Indochina. Pasé al Partido Socialista y duré hasta la guerra de Argelia.
P. ¿No le gustaba Mitterrand?
R. Era un personaje complejo e inteligente, demasiado inteligente. Mezclaba un verdadero humanismo con grandes zonas de sombra, sobre todo por sus viejas amistades de Vichy. Tuve ocasión de conocerle mejor, pero no quise. Sí conocí a Danielle, su mujer, y era una mujer espléndida, de una pieza.

Hay que dejar de reconocer los actos jurídicos firmados en paraísos fiscales
P. Usted era profesor en la Sorbona en Mayo del 68. ¿Qué queda hoy?
R. Aquella generación solo conoció la abundancia. Maduraron sin conocer los tiempos duros y pensaban que todo les venía dado. Pero nos hicieron interrogarnos sobre nuestras relaciones de familia y eso fue un soplo de aire fresco. Yo tuve con mis hijos una confianza que jamás habría podido tener. Hizo que las relaciones familiares fueran más naturales. Eso es lo que quedó y es muy importante.
P. ¿Considera que ha sido un buen economista?
R. He sido un economista especial, siempre fuera del circuito principal. Los jefes del cotarro siempre intentaron forzarme la mano, y cuando me jubilé me castigaron cerrrando mi departamento. Quizá les molestó que dijera que dejándonos llevar por la deriva financiera y virtual de la economía, la historia solo puede terminar de forma trágica, en la descomposición social.
P. Parece que estamos en eso…
R. Esta crisis no se puede arreglar sin una mutación. Antes el petróleo movía el mundo, hoy es el turno de lo virtual y del I+D. Estamos ya en esa mutación, pero la política todavía siente nostalgia del legado de Thatcher y Reagan, y manda la lógica de las finanzas, que es la peor condena de la humanidad. Como le dijo un banquero a Tobin: “Mi más largo plazo, amigo, son diez minutos”. Cuando el valor supremo es el enriquecimiento rápido, la economía deja de ser un instrumento para la sociedad. El dinero que fluctúa gracias a la libre circulación de capitales se ha concentrado por encima de la cabeza de los Estados y hoy es un poder mucho más fuerte que la política.

Es importante que las listas de los evasores fiscales sean publicadas en Internet y la prensa
P. ¿Solución?
R. Restablecer la primacía de la política sobre las finanzas. Controlarlas y regularlas de nuevo. Ir al nudo gordiano y extirparlo. Un país solo no puede. Hay que vigilar las finanzas y a la vez mirar hacia delante inventando un proyecto nuevo. Hace falta que Europa diga “se acabó”. Cerrar los paraísos fiscales, y traer el dinero de vuelta. Es facilísimo. Un juez amigo, Jean de Maillard, tiene la solución: dejar de reconocer los actos jurídicos firmados en esos países.
P. Pero los políticos no se atreven.
R. El problema es que las grandes empresas utilizan los paraísos fiscales para pagar comisiones. Si se destapara eso de golpe, pondría en riesgo miles de empleos. Por eso es importante que las listas de evasores sean publicadas en la prensa. Igual que ellos usan Internet para transferir sus fondos, nosotros tenemos que usar Internet para contarlo y acabar con ellos. Eso es imparable y hace mucho daño a los países que no cooperan. Cuando veamos los nombres de los defraudadores, entenderemos lo que pasa. El problema es que, cuando el dinero manda, todo parece moral. Tenemos que empezar por decirnos a nosotros mismos que es penoso que el único objetivo de la vida sea ganar mucho dinero. Lo más positivo de esta crisis es la toma de conciencia de la gente.
P. ¿Se está suicidando el capitalismo?
R. No hay un capitalismo, hay varios, o al menos adopta formas diferentes. El comercial, el industrial, el financiero… El capitalismo está mutando la sociedad y se está mutando a sí mismo. O inventa una nueva forma, y esa es su fuerza -su creatividad-, o desaparecerá. Pero hemos llegados a un punto en que ya no podrá ser un verdadero capitalismo. Hace falta crear un nuevo sistema económico, con valores humanos y que respete las leyes de la naturaleza.
P. ¿Tiene esperanzas reales de cambio?
R. El análisis frío indica que estamos realmente mal. Desde un punto de vista lógico, estamos jodidos. Nos hemos cargado la naturaleza y la nanotecnología hará estragos. Pero la historia nunca sucede como uno espera. En 1940, De Gaulle se fue a Londres con unos locos, y al final ganaron los locos. A menudo la Historia es así. Muchas veces ocurre lo improbable. Mire, cuando en 1967 llegué a vivir al extrarradio de París, había cientos de especies de pájaros distintas. Poco a poco, fueron desapareciendo. Pero ayer mismo, mi amigo petirrojo volvió a mi jardín.
(El País)