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domingo, 19 de noviembre de 2017

CHiCO BUARQUE, en bonito recopilatorio:



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viernes, 17 de noviembre de 2017

miércoles, 8 de noviembre de 2017

- "¡Toma!, Zorba el Griego", o "El Resbalón"

Van a su casa caminando. Regresan con la compra, la bolsa en una mano y con su linda perrita en la otra. La mañana es lluviosa y bajan con precauciones por la empinada calle Capitán Diego de Urbina que tan bien conocen. Ya casi llegan a la suya, todo en orden, es el camino habitual, hacen paradas, él silba algo, ya falta poco. 
De bajada, digo; y que ¡van por la acera!: añado y recalco. Hasta que ¡ZAS!, en uno de esos odiosos rebajes que, advertidos o no, desnivelan el suelo por acceso a garaje... Precisamente, ahí pispode dos que hay en tan corta calle, y al pie de su casa. De nuevo, ¡curuele resbalón con gorotesca y ridícula caída! Poquitas cosas gustan menos que esto, por eso son tan virales y abundan hasta jartar. Maldita la gracia: tirado varios minutos, y que al principio no se levantaba ni movía, oche. Y que si no se habría conmocionado o roto algo. Abatido, claro es, y a punto que estuvo de iniciar pertinentes voces de auxilio, según me dijo, aunque entonces no pasaba nadie por allí. Fue pensamiento y duda, me confesó: ¿Cuál sería la más conveniente? ¿Cuál funcionaría mejor? Y si al principio dudó entre un ¡socorro! o un ¡auxilio! pasó finalmente a valorar un simple ¡oiga! u ¡óigame!; optando por esta última como más formal y convincente en su desdichada situación. A la vez, decidió que debía acompañar la voz con algo más, para mejor reclamar la atención del primero que por allí pasase. Pensó en su pañuelo ondeando al viento pero anuló al instante la idea por resultar operación demasiado trabajosa y blandió sin más la barra de pan, sana y salva, más a mano. Pareció que bromeaba... pero no.
Y allí estuvo un buen rato, él solito, forzosamente anclado bajo aquella lluvia intensa y nueva. Solo y sin el móvil, casi inmóvil, por aquellos suelos, y con su mascota lamiéndole la cara fielmente. ¿Puede uno verse de pronto más extraño? Por fortuna, parece que el dolor remitió pronto; que pudo calmarse y salir rápidamente del shock, pero no tan pronto de dolores o posibles daños, supe más tarde. Solo entonces respiró profundamente, despacio, varias y reparadoras veces; tan sentidas, que pareció que nada antes le supo tan bien ni mejor. Entretanto, su cuerpo caído desviaba un creciente reguero que corría ya grueso y veloz hacia la calle Ferial. Sin importarle para nada la empapada, dirías que al final lo disfrutaba.
"¡Y toma, Zorba el griego!”, dijo al poco, mientras lograba incorporarse lentamente, con notorio esfuerzo y precaución. Parecía no dar crédito, tardaba en creer que aquello fuera con él, la espontánea y nueva variación del tema; pues realmente se trataba de una repetición, de un "en la misma piedra", algo que ya le había sucedido años atrás en otro distinto lugar, según me dijo sucintamente. Al iniciar la calle Barcelona desde Plaza Bejanque, en los primeros metros de su acera derecha, allí en umbroso tramo, sucede exactamente lo mismo. Manda huevos, añadió.
Bueno, el golpe fue excesivo, aún tiene molestias siete días después, pero con la alegría de poder contarlo. Ya saben, es un instante. Se escurre uno de un pie, con pierna incluida, hacia adelante, en sorpresiva décima de segundo: el otro ya no te sirve para nada. Se queda atrás, al pairo, desvalido y vendido, sin nada ya que sostener. En esta ‘modalidad’ caes a plomo sobre este último pie-pierna, el ya inútil, rezagado o descolocado. Se trata de un considerable y aparatoso planchazo, de un soberbio culetazo vertical. De hecho se cae sentado, pero con tal golpazo que el cuerpo se echa a un lado inmediatamente tratando de aliviar la carga sobre el antedicho pie-pierna, prensado y desvencijado, aun en medio de insoportables dolores: ¡ARG! 
Pero a lo que voy, esto no tiene nombre y es un sin vivir, por lo que se advierten consecuencias y responsabilidades: 

-Que inicio campaña ya piiispo. 
-Que 'me chivo' a medio muuundo.
-Qu’el que avisa no es traidooor.
-Que os saco en el blooog.
-Qu’empiezo a marcar puntos de "concentración de accideeentes".
-Qu'estamos estudiando pertinente reclamación de daños al Ayto. por su incuestionable responsabilidad patrimoniaaal...

A no ser que 'depongan su actitud' y que haya pleno e inmediato apoyo al inicio de un estudio serio, de revisión y actualización. Medidas y comprobaciones varias, empezando por el real nivel de adherencia de nuestras aceras. Técnicos tenemos, en un 'ayunta' que no ha de temer sorpresas y que encontrará, no tengo duda, soluciones para este problema: oculto y peligroso. Tratándose de tan importante asunto, se equivoca y mucho quien lo crea cosa baladí. En la esquina de Diego de Urbina con calle Ferial, bien cerca de este reciente percance, a otra vecina le tocó esguince y tobillo cual botijo, durante mucho tiempo con bastón y por 'las mismas'. Y en cercana esquina, hay otro punto de los peligrosos que también registra caídas, en la esquina que 
hace la Avda. de Castilla con la calle Ferial ... 
Veamos, en el primer caso: dos veces y por idénticas razones. La una, en un pasado mes de enero, temprano, la acera húmeda... Y ahora, el sábado 4 de noviembre, también lo mismo, en similar escenario, ligero desnivel y día de lluvia. Piensas después, ¿y qué hay o qué será de la gente más mayor que nosotros? Igualmente en peligro, queridos míos. ¿No ha de haber decenas de sitios similares repartidos por la ciudad? ¿Y de cuántos percances de este tipo -anónimos o no- estaremos hablando? Pero vamos a ver, sea o no en esquina, en cuesta o en llano, en seco o en mojado: ¿Quién no conoce casos? ¿Quién en Guadalajara no tiene o ha tenido un amigo o enemigo, conocido, cuñado, abuelo, familiar, vecino, que no haya caído en una de estas sorpresas? Ocultas emboscadas que a veces se forman en las aceras de nuestras calles; aquí o allá, en las empinadas Cuesta del Reloj, Cervantes, Ros Emperador, Constitución, Cifuentes, o por la insoportable Arcipreste de Hita... Trampas no tan fácilmente reconocibles, aun a ojos cautos y de peatón experto. 
Dada esta abundancia de cuestas y nuestra condición de ciudad entre barrancos, esto se agrava más con lluvias y fríos en concretos puntos y trechos. Pero no es un problema estacional, sucede todo el año y también “en llano”. Aun con buen tiempo, tiene riesgo por ejemplo el 'repulido' que se aprecia en algún tramo peatonal, por el mero rozamiento, fricción y desgaste, deterioro y escasa adherenciaTambién, llama la atención el caso de la folklo-pizarra de Las Cruces o Paseo de Fdez. Iparraguirre, tan bella como peligrosamente resbaladiza, al parecer, inadecuada por tanto para funciones de folklo-solado. Cabe asimismo recordar lo acontecido en un pasado reciente con los primeros ‘pasos de cebra’, de pintura lisa, sin rayar e igualmente muy resbaladizos. Alguien tuvo que sonrojarse mucho, ya que causaron verdadera 'alarma social' las noticias de numerosas caídas, algunas graves y con reclamación de daños, según creo. 
Debió ampliarse el foco en ese tiempo, e iniciarse la revisión de este problema que está repartido por distintos sitios: el de un solado resbaladizo y peligroso, inadaptado a las condiciones de nuestra ciudad. Puntos negros que habrá por ahí, en no pocas aceras; probadas trampas con accidentes, algo que ya no funciona. Si vale o no vale, si se trata o no de un solado erróneo para ser transitado con seguridad, es lo que urge dilucidar y corregir en su caso. Estas cosas tendrían que interesarnos más a todos, pues me s'antoja que no serán muchas las calles de Guadalajara sin su buen palmarés de caídas y trompazos como el aquí mentado: exactamente por resbalón. Asunto importante que supones nunca estudiado ni cuantificado, desconocido u oculto. Sería bueno explorar esto, si de algún modo se pudiera registrar y/o comunicar 'el resbalón', llegar a conocer cifras y la verdadera dimensión de este problema que se agrava en aguas y fríos.  ¿O estaré exagerando?
¿Cuántas caídas? ¿Cuántos esguinces, torceduras, roturas, escayolas? ¿Cuántos accidentes de este tipo? ¿Cuántas roturas de cadera nos contemplan? Conocidos o desconocidos, notificados y de parte médico o no: ¿Quién será el siguiente en romperse la crisma? Imposible salir de la mera especulación, si nadie se interesa por ello... 
                                       
                                       Atte:                    


jueves, 26 de octubre de 2017

CORRESPONSABiLiDAD...

 ...y Reparto de Tareas en la Pareja... ja


                                                                                                 



  

jueves, 19 de octubre de 2017

Foto del día, del mes, del año...

La perra que llevaba el cuerpo carbonizado de su cachorro en Galicia

Un fotoperiodista captó el momento en una aldea de Nigrán afectada por los incendios

https://elpais.com/elpais/2017/10/19/mundo_animal/1508403322_671261.html 

https://politica.elpais.com/politica/2017/10/21/diario_de_espana/1508613731_684217.html 

sábado, 30 de septiembre de 2017

AMPLiACiÓN-ACLARACiÓN de antiguo caso, o D. José Contreras en el cumplimiento de su deber:







¡Ya somos YOUTUBER!


Hace ilu -al ignaro- estrenarse con estas cosas, descubrir que el móvil graba estupendamente y atinar a subir lo grabado: no me preguntes cómo. Se viene uno arriba, oche... 

Probaturas iniciales:

https://www.youtube.com/watch?v=rVaquFeyu3o



Cordial saludo

domingo, 24 de septiembre de 2017

1-O



                                                                    https://politica.elpais.com/politica/2017/09/22/actualidad/1506057773_802802.html


-Y aquí un wasap + un ESCUCHARse, también a considerar:




lunes, 4 de septiembre de 2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

HOMO ANTECESSOR Groucho Marx


Huérfanos de Groucho

Julius Henry Marx juró “vivir para siempre o morir en el intento”. Cuarenta años después de su muerte, nadie ha podido llenar el vacío dejado por su humor destructivo y su corrosión del lenguaje convencional desde la lógica más rigurosa



Huérfanos de Groucho
ENRIQUE FLORES

Han transcurrido ya 40 años de la muerte de Groucho Marx, nacido Julius Henry Marx, bigote visible de los hermanos Marx. Lo menos malo que puede decirse de este tiempo, casi toda una vida, es que ha sido muy poco divertido en casi todos los sentidos y sus herederos en el arte de la risa no han podido llenar el vacío. Woody Allen ha explotado la veta de la lástima como defensa frente al mundo exterior, pero con todo su talento para construir historias mezcladas de miel, acíbar y neurosis no ha cubierto el vacío de desvergüenza arrolladora dejado por el segundo de los Marx. A diferencia de Groucho, carece de vocación destructiva. Dino Segre (Pitigrilli)enunció una ley (entrópica) de la risa: “El humorismo se deteriora a los 25 años como máximo”. Pues bien, en el caso de Groucho estamos ante una singularidad. Una antología de los Marx resiste el paso de los últimos 40 años con gran ventaja sobre sus más directos competidores, incluyendo a Rajoy.
Para el subconsciente de muchos de sus seguidores, la muerte de Groucho fue una frustración. Tenía vocación de inmortalidad, como queda de manifiesto en una de sus frases para la posteridad en la que supuestamente pensaba vivir cómodamente instalado: “Tengo la intención de vivir para siempre o morir en el intento”. Una afirmación de tal calibre resume la lógica implacable y dislocada de su Weltanschauung, feliz y agresivamente inmadura. No es muy diferente de esta felicitación de su puño y letra: “Si sigues cumpliendo años acabarás por morirte. Besos, Groucho”. Incluso mencionó en Groucho y yo que alguien por la calle le había implorado encarecidamente “No se muera usted nunca”, como si Rufus T. Firefly conociera la pócima de la eternidad. Con su querencia burlesca hacia la inmortalidad, Groucho invertía brutalmente esa condolencia trillada, propia de tarjeta postal o de galletita china de la suerte, que proclama hipócritamente: “¡Vivirá siempre en nuestro recuerdo!”. La tontuna no convenció a Unamuno y tampoco a Groucho. Bien sabían los dos que no existen los controles de memoria y que, en todo caso, se pueden falsificar. Por ejemplo, con el timo de los aniversarios.

Cultivó como nadie el arte de la divagación estupefaciente y la imagen de roñosa ruindad

Groucho desplegó generosamente dos manías constitutivas y constituyentes. Sentía una afición morbosa por la divagación exuberante, incluso asfixiante. Sintetizó la verborrea y la incomunicación arbitraria en un único instrumento complejo de humor y con él desquiciaba o asfixiaba a sus oponentes (Margaret Dumont, Louis Calhern, Sig Rüman). Groucho y yo empieza con su nacimiento (declara haber nacido “a muy temprana edad”), lo cual le da pie para pontificar sobre la edad y la vejez (“llegar a viejo no tiene mérito; basta con haber nacido antes”), se enreda con una disertación editorial sobre libros de cocina, sigue la maraña con los excedentes de maíz, pone un pie impertinente en el cuello de los rústicosgranjeros, culpables de muchos males, y ofrece una conferencia venenosa sobre las personas que madrugan.
La segunda manía es su complacencia en presentarse como un ser roñoso y ruin. En Los hermanos Marx en el Oeste, Quentin Quale entra ostentosamente en la estación, seguido de un número interminable de mozos que llevan su equipaje. Se vuelve hacia ellos y pregunta: “¿Tienen cambio de diez centavos?”. Los porteadores se sumen en la perplejidad, niegan y Quale aplica la lógica marxista:“¡Pues quédense con las maletas!”. La ruindad avarienta destella en este diálogo de Groucho y Chico abogados. “Groucho: Le diré lo que pienso hacer. Le daré seis dólares a la semana y usted se trae la comida. Chico: Bueno, pero... Groucho: Voy a ir incluso más lejos. Le daré seis dólares a la semana y también me trae la comida a mí”. Acertará quien busque el origen de esta avaricia descacharrante en una infancia poco boyante, con su padre Misfit Sam atrapado en sus pobres habilidades como sastre y los muchos años pasados en los espectáculos de variedades recorriendo cientos de poblaciones que pagaban con comida o salarios ínfimos.
La maestría, hoy por hoy inalcanzable, de la troupe marxista se revela en la dislocación tenaz y desvergonzada del lenguaje convencional. La lengua, es decir, sus nódulos y cristalizaciones deformes, envuelven como una capa protectora al orden convencional (el orden “como Dios manda”, que diría Rajoy). También perpetúan la obediencia (¿debida?) y sostienen el dominio de lo existente sobre lo que ha de venir. La demolición discursiva de Groucho significa un rapto espasmódico de desobediencia. En los términos que Wittgenstein imputaba a la filosofía, la vorágine verbal de los Marx es “una lucha permanente contra el embrujamiento de nuestra inteligencia por el lenguaje”. Cuando Groucho dice(Sopa de ganso, de Leo Mc Carey): “Este es el quinto viaje que hago hoy y todavía no he estado en ninguna parte”, está describiendo la boba experiencia del turismo contemporáneo. El sinsentido nace de una exacerbación de la lógica que acaba por corroer el sentido común, el más inútil de los sentidos en los diálogos de los Marx. Con esa lógica descoyuntada, lo real acaba por aparecer, bien que maltrecho, por debajo de las palabras. Oigamos a otro Marx, en esta ocasión a Chico, también en Sopa de ganso: “Vera: “Hagáis lo que hagáis, nada de ruidos. Si os encuentran estáis perdidos. Chicolini: “Estás loca. ¿Cómo vamos a estar perdidos si nos encuentran?”.

Gracias a él, sabemos que el sentido común puede ser el más inútil de los sentidos

Groucho está más allá del pesimismo, más acá de la locura y muy cerca del arribismo como salida a la falta de soluciones. Firefly, Driftwood o el veterinario curacaballos Hackenbush convertido por el poder de la señora Upjohn en médico de postín (“Tómese esta píldora cada 50 kilómetros”) están al margen del orden institucional; sólo pretenden asaltarlo, reventarlo o burlarse de él. Casi podría decirse que Julius fue un avatar de Francis Bacon en una lucha a muerte contra los ídolos (las generalizaciones, las ideas preconcebidas, las doctrinas de moda y las convenciones) que denunció el pensador inglés. No escatimó las invectivas a la política (“El arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después remedios equivocados”). Quizá por eso le cupo la gran satisfacción de que Mussolini prohibiera Sopa de ganso en Italia.
Más allá de la corrosión, de las mofas y del funambulismo estridente, Groucho e i suoi fratelli pulieron auténticas joyas de la comedia universal. Sopa de gansocontiene dos secuencias que están entre las mejores de la historia del cine cómico, a la altura de la persecución de las novias o los esfuerzos por evitar la avalancha de piedras en Seven Chances, de Buster Keaton: la coreografía de Groucho y Harpo ante el marco de un espejo vacío y la destrucción sañuda del puesto de limonada. En cuanto al camarote de Una noche en la ópera, además de la brillante dinámica de situación, retengamos dos frases a la mayor gloria de la lógica de Groucho: “¿No sería más fácil meter el compartimento en el baúl?”; y, dirigiéndose a la manicura: “Déjemelas cortas, que aquí ya va faltando espacio”.
Hay generaciones enteras huérfanas de Groucho y del burlesque de la desobediencia. Lo peor de todo es que han sido adoptadas por los Reagan, Thatcher, Aznar y ahora Trump, el menos marxista de todos.