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jueves, 27 de julio de 2017

QUE NO ES UN ARCO, ¡QUE ES UN CÍR.....!

El arco iris es un círculo, aunque nunca lo hayas visto

Un vídeo grabado desde una grúa en San Petersburgo muestra cómo se ve un arco iris desde el aire

ViDEO en:
https://elpais.com/elpais/2017/07/26/videos/1501085765_589067.html 

miércoles, 26 de julio de 2017

El carro de heno:


Difícil de creer

Un grafiti de Banksy es la obra de arte preferida por los británicos

'Niña con el globo' se impone a célebres cuadros de John Constable y J. M. W. Turner y esculturas de Antony Gormley

'Niña con el globo' de Banksy.
'Niña con el globo' de Banksy.


El grafiti de una niña a la que se le escapa de las manos un globo con forma de corazón del famoso artista Banksy es la obra de arte preferida de Reino Unido, según una encuesta.


La pintura realizada con plantilla Balloon Girl (Niña con el globo), que apareció junto a una tienda del este de Londres en 2002, lidera una breve lista de las mejores obras de arte británicas, votada por 2.000 personas. La obra fue retirada y vendida en 2014 por unas 500.000 libras (560.000 euros, 651.000 dólares). El paisaje pastoral de John Constable La carreta de heno (1821) aparece en segunda posición, seguida de The Singing Butler, una pintura de 1992 de Jack Vettriano.

El Temerario remolcado a su último atraque para el desguace (1839), de Joseph Mallord William Turner aparece cuarto en la lista, y El Ángel del Norte, una escultura de 1998 de Antony Gormley colocada junto a una importante carretera del sur de Newcastle, quedó en quinta posición.

En el top 20 aparecen tres portadas de discos: la realizada por Peter Blake para el álbum de The Beatles Sgt Pepper; la de Hipgnosis y George Hardie para el LP Dark Side of the Moon, de Pink Floyd; y la cubierta del disco de Sex Pistols Never Mind the Bollocks, de Jamie Reid.


martes, 25 de julio de 2017

Richard Serra

ARTE

Richard Serra: “El mejor arte es intrínsecamente inútil”

El creador, conocido sobre todo por sus enormes esculturas de acero, expone sus dibujos en Róterdam. “Es un acto mucho más íntimo”, dice en esta charla

Richard Serra, retratado en 2014 en Nueva York.
Richard Serra, retratado en 2014 en Nueva York.

Richard Serra (San Francisco, 1938) dio con su “propia voz” tan pronto como a los “cinco o seis años”. “Mi madre traía de la carnicería unos enormes rollos de papel rosáceo que yo desplegaba sobre el asfalto de la calle para dibujar en ellos. Allá donde fuéramos, me presentaba como su hijo el artista”, recuerda. Aquello fue mucho antes de convertirse “no solo en el mejor escultor del siglo XXI, sino en el único realmente grande en activo”, según el célebre crítico australiano Robert Hughes. Y antes también de ser el poeta del acero y el vacío y el resto de eslóganes que encienden la imaginación de los cronistas. Si algo permanece inalterable casi 80 años después es su interés en el dibujo como disciplina autónoma e independiente. Nunca los usa como boceto para sus esculturas; para eso construye modelos a escala 1:50.
Al encuentro en el museo Boijmans Van Beuningen, de Róterdam, se presentó con un aspecto menos temible del que sus fotografías prometían: una gorra del Metropolitan le cubría la cabeza y las gafas de sol taparon durante toda la entrevista sus ojos claros. Le acompañaba su esposa, Clara, con la que reparte sus días entre Nueva York, Coney Island y Cape Breton, en la costa atlántica de Canadá. Ambos se sentaron para la entrevista en una de las salas de la exposición Richard Serra. Drawings 2015-2017, que reúne hasta el 24 de septiembre sus dibujos más recientes. Las series Rambles, Composites, Rifts y las últimas Rotterdam Horizontals y Verticals, concebidas ad hoc para la muestra, conforman un recorrido en el que las sutiles variaciones de blanco y negro van ganando en tamaño con efectos hipnóticos.
Para hablar de sus intenciones sin traicionarlas, Serra traía una cuartilla con un discurso anotado: “El dibujo es una actividad mucho más íntima que la escultura. La respuesta entre lo que haces y lo que obtienes con eso que haces gana en rapidez y tiene mucho más que ver con la conciencia de tus actos. Mis dibujos no imponen nada, ni pretenden ser una representación. No quiero que sirvan de metáfora, o evoquen algo preexistente. Su cometido es refutar el lenguaje sabiendo que eso es imposible; todo lo interpretamos a través de él. Es esa en definitiva la función última de la abstracción: desmentir las lecturas superficiales. Para mí, el dibujo es una rutina diaria, un sitio al que acudo en busca de alimento”.
'Rotterdam Vertical #10', dibujo de Richard Serra expuesto en el museo Boijmans.ampliar foto
'Rotterdam Vertical #10', dibujo de Richard Serra expuesto en el museo Boijmans.


Debido a ciertos achaques de salud, la dependencia se ha hecho más acuciante. “Por sus orígenes de clase obrera [es hijo del capataz de una fábrica de caramelos de ancestros mallorquines y de un ama de casa emigrada de Odessa], tiene una gran ética del trabajo”, explica el comisario de la muestra, Francesco Stocchi, conservador de arte moderno y contemporáneo del museo. “Necesita trabajar cada día, y eso, a su edad, solo se lo permite el dibujo”. Establecido el porqué, el artista añadió luego el cómo. Coloca materiales rugosos como resinas, pintura al pastel o tintas de silicona en “un trozo de madera razonablemente grande” que presiona sobre un papel. “A veces obtienes algo satisfactorio, y otras, no, no es posible saberlo hasta que liberas la presión”, aclara. El resultado guarda más relación de la aparente tanto con su trabajo escultórico como con su poética, que plasmó en la célebre Lista de verbos (1967-1968), que empezaba con “enrollar, arrugar, doblar, almacenar, inclinar, abreviar, retorcer” y continuaba hasta acumular 100 infinitivos.
El Boijmans puede presumir de una larga relación con Serra, que arrancó con la pieza Waxing Arcs, dos arcos de acero de 3,6 × 13,35 metros que se yerguen curvos en uno de los vestíbulos desde 1980. Entonces, él ya era conocido como un escultor que, tras aprender literatura inglesa con Aldous Huxley o Christopher Isherwood, estudiar a los muralistas mexicanos, a Brancusi o a Piero della Francesca y leer con devoción a trascendentalistas norteamericanos y existencialistas franceses (especialmente a Camus, cuyo ensayo El mito de Sísifocita en el catálogo de Róterdam), destacó como parte de aquella tribu del posminimalismo neoyorquino que se dedicó a repensar las formas, las actitudes y los materiales.
Llamó la atención por primera vez en 1968 en la galería de Leo Castelli con sus películas y con una pieza en la que arrojó plomo derretido a la pared. Cuando a finales de los setenta aterrizó en Holanda, país donde le veneran, lo mejor aún estaba por llegar. Su gran obra es, casi nadie lo duda (tampoco él), La materia del tiempo, ocho gigantescas esferas, espirales y elipsis de acero que suponen algo así como el final de su viaje al espacio y ocupan desde 2005 una emblemática galería del Guggenheim Bilbao, proyectado por Frank Gehry. Serra participó con la pieza central de ese conjunto, Serpiente, en la muestra inaugural del museo, que cumplirá 20 años en octubre. “Entonces hubo cierta resistencia a mi trabajo. Después de la primera muestra temporal probaron con otras exposiciones. Pusieron motos o zapatos; aquellos eran los años en los que [el director de la fundación neoyorquina] Tom Krens quería reventar la taquilla a toda costa… Al final se dieron cuenta de que era un espacio muy difícil de doblegar. Y me llamaron. Acepté con la condición de mantener un solo lenguaje, que aquello pudiera leerse como una única pieza. Bilbao ha cambiado mucho desde entonces. Diría que el éxito le ha restado carácter”.
¿Dónde creo que acabó la pieza del Reina que perdieron en Madrid? Probablemente, vendieron el material para hacer maquinillas de afeitar

Su fascinación por el acero viene de lejos. Mientras estudiaba Arte en Yale se mantuvo trabajando en una planta de procesamiento del metal pesado y uno de sus más tempranos y perdurables recuerdos lo nutre una visita a los cuatro años a la Marina de San Francisco en la que quedó “maravillado al ver cómo se movían esas grandes masas de un lugar a otro”. Y a eso en cierta manera se ha dedicado: “A aplicar por fin los avances de la Revolución Industrial en el tratamiento del acero en el arte” y a tratar asuntos como el “potencial gravitacional, el peso, la densidad y el equilibrio” con obras de decenas de toneladas. 
Su relación con el arte público, hábitat natural de estas, no siempre ha sido fácil. Aún recuerda con amargura cómo la burocracia acabó por derribar su pieza Titled Arc (1981), instalada en el Bajo Manhattan, tras ocho años de controversia. O cuando recompró dos de sus esculturas instaladas en un parque bilbaíno al saber que iban a subastarse. Aquello se interpretó como otra de sus objeciones al mercado. “Es innegable que todos estamos metidos en él. El problema es que lo domina todo. Cada generación tiene lo que merece, y la actual parece encantada con los grandes negocios. Es más difícil que nunca para un artista decir que no. Todo se estropeó en los ochenta, cuando los creadores empezaron a mezclarse con los famosos. Venían de otro lugar, tenían otra educación; querían una parte más grande del pastel. Y la tuvieron”.
La más sonada de sus polémicas en España fue, con todo, la desaparición en algún punto entre 1992 y 2005 de un almacén de Madrid de Equal Parallel/Guernica-Bengasi (1986), propiedad del Reina Sofía, museo que hoy la expone en su colección permanente en una versión de 2007. “Me decanto por pensar que la vendieron para fabricar maquinillas de afeitar”, bromea.
“No creo en el arte civil”, añade, “ni en trabajar pensando en lo que la gente necesita de tu escultura. Eso implicaría moverse en algo tan voluble como el consenso, y los buenos artistas son los que obedecen solo a sus instintos. El mejor arte es intrínsecamente inútil, y cuanto más inútil, mejor resistirá al tiempo”. Precisamente por su utilidad “propagandística” no le interesa el arte político, aunque sus prácticas no se libren de las lecturas políticas. Uno de los últimos hitos de su carrera fue la instalación en 2014 de cuatro monolitos en el desierto de Qatar. A la pregunta de si le creó un conflicto aceptar el encargo de la Autoridad de los Museos del Estado árabe, a la que se suele atribuir un papel determinante en la distorsión del mercado a base de romper límites de lo que pueden llegar a pagar para atraer a los grandes nombres, Serra respondió: “Cuando acepté, desconocía la situación del país. Simplemente llegué y vi que las condiciones para desarrollar el proyecto eran óptimas. Hay ciertos lugares en los que no trabajaría [‘Arabia Saudí’, apunta su esposa], aunque no veo mucha diferencia entre los cataríes y los grandes coleccionistas de EE UU”.
Un par de semanas después del encuentro, el artista envió un correo electrónico para redondear su explicación y hacer justicia así a su fama de escultor también de sus propias ideas. “Tras darle vueltas a nuestra conversación en Róterdam, deseo apuntar lo siguiente: hay dos posiciones que un artista puede tomar; comprometerse políticamente o responder a sus propias necesidades internas. Ambas opciones estaban claramente representadas por Sartre y Adorno. El primero emprendió el camino de la política, Adorno apostó por articular individualmente su propia estética, divorciada de la ideología, en algo que entendía como una forma de resistencia política. Yo siempre me he inclinado por la opción de Adorno”.


lunes, 24 de julio de 2017

ÚLTiMA HORA

EVOLUCiÓN HUMANA

La aparición de restos de neandertal se completará en próximas campañas





La presencia de neandertales completa la secuencia de la evolución humana en Atapuerca, con la presencia de restos de todas las especies que han existido en Europa desde hace entorno un millón de años hasta nuestros días, ha informado uno de los codirectores de los yacimientos, Eudald Carbonell. En la rueda de prensa para presentar el resultado de las excavaciones, otro de los codirectores,José María Bermúdez de Castro, ha precisado que los restos de un parietal encontrados en la campaña del año pasado y que todavía están siendo analizados se corresponden con un “Neandertal clásico”, que vivió en Europa hace entre 100.000 y 40.000 años, hasta la llegada del Homo sapiens.
La consejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, Josefa García Cirac, ha adelantado la intención del gobierno autonómico de instalar las infraestructuras necesarias para que las excavaciones en Cueva Fantasma se puedan realizar en la próxima campaña, en 2018. Ha insistido en que estos yacimientos son “el mayor proyecto científico, cultural y social de Castilla y León”.
En otro yacimiento de Atapuerca, Fuente Mudarra, se ha encontrado en la campaña de excavaciones de este verano una gran abundancia de industria lítica, incluso un taller de herramientas bifaces que hace pensar a Bermúdez de Castro que “si en una cata se ha encontrado un taller, cabe pensar que había muchos más en la zona”. También la abundancia de herramientas bifaces del Achelense pleno, de hace entre 450.000 y 350.000 años, ha sido “una sorpresa” en el yacimiento de Gran Dolina, aunque provocará que se retrase la llega al nivel TD-6, donde los investigadores esperan encontrar más restos de Homo Antecessor, de hace entorno a un millón de años. Bermúdez de Castro asegura que la industria lítica encontrada es de gran importancia y su extracción con las máximas garantías retrasará al menos dos años la llegada al nivel TD-6.
En la campaña de excavaciones de este verano, en la que han trabajado durante más de mes y medio 280 investigadores de 22 nacionalidades, también se ha encontrado en la Sima de los Huesos un fragmento de mandíbula que otro de los codirectores, Juan Luis Arsuaga, cree que puede ser una de las partes que falta del cráneo 15, del que ya han aparecido varios fragmentos en ese yacimiento. Es uno de los 17 cráneos encontrados en la Sima de los Huesos y completarlo sería “una gran noticia”, según Arsuaga. Ha insistido en que la Sima de los Huesos, datada en más de 430.000 años de antigüedad, es el mayor yacimiento del planeta en número de fósiles del género Homo, con unos 7.000 fósiles de al menos 28 individuos encontrados desde que comenzaron las excavaciones sistemáticas en 1984. Arsuaga ha explicado que la abundancia de restos encontrados en Atapuerca puede hacer que pase más desapercibido lo que puede considerarse “un hallazgo de relevancia mundial”.
Ha apuntado también que la riqueza de Atapuerca es la aportación de restos de una época muy amplia, desde hace un millón de años hasta prácticamente la actualidad, por lo que ha destacado el hallazgo en esta campaña de un alfiler de oro de hace 3.000 años en el yacimiento de El Portalón de Cueva Mayor. El científico ha recordado que se trata de la tercera pieza de oro que se encuentra en esa zona de los yacimientos, donde en anteriores campañas se encontraron una moneda islámica y una pulsera.


martes, 18 de julio de 2017

"UN SiTiO PARA CADA COSA y CADA COSA EN SU SiTiO", o...

            ...o "CAÓTiC' HOGAR", garantizado: