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lunes, 4 de septiembre de 2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

HOMO ANTECESSOR Groucho Marx


Huérfanos de Groucho

Julius Henry Marx juró “vivir para siempre o morir en el intento”. Cuarenta años después de su muerte, nadie ha podido llenar el vacío dejado por su humor destructivo y su corrosión del lenguaje convencional desde la lógica más rigurosa



Huérfanos de Groucho
ENRIQUE FLORES

Han transcurrido ya 40 años de la muerte de Groucho Marx, nacido Julius Henry Marx, bigote visible de los hermanos Marx. Lo menos malo que puede decirse de este tiempo, casi toda una vida, es que ha sido muy poco divertido en casi todos los sentidos y sus herederos en el arte de la risa no han podido llenar el vacío. Woody Allen ha explotado la veta de la lástima como defensa frente al mundo exterior, pero con todo su talento para construir historias mezcladas de miel, acíbar y neurosis no ha cubierto el vacío de desvergüenza arrolladora dejado por el segundo de los Marx. A diferencia de Groucho, carece de vocación destructiva. Dino Segre (Pitigrilli)enunció una ley (entrópica) de la risa: “El humorismo se deteriora a los 25 años como máximo”. Pues bien, en el caso de Groucho estamos ante una singularidad. Una antología de los Marx resiste el paso de los últimos 40 años con gran ventaja sobre sus más directos competidores, incluyendo a Rajoy.
Para el subconsciente de muchos de sus seguidores, la muerte de Groucho fue una frustración. Tenía vocación de inmortalidad, como queda de manifiesto en una de sus frases para la posteridad en la que supuestamente pensaba vivir cómodamente instalado: “Tengo la intención de vivir para siempre o morir en el intento”. Una afirmación de tal calibre resume la lógica implacable y dislocada de su Weltanschauung, feliz y agresivamente inmadura. No es muy diferente de esta felicitación de su puño y letra: “Si sigues cumpliendo años acabarás por morirte. Besos, Groucho”. Incluso mencionó en Groucho y yo que alguien por la calle le había implorado encarecidamente “No se muera usted nunca”, como si Rufus T. Firefly conociera la pócima de la eternidad. Con su querencia burlesca hacia la inmortalidad, Groucho invertía brutalmente esa condolencia trillada, propia de tarjeta postal o de galletita china de la suerte, que proclama hipócritamente: “¡Vivirá siempre en nuestro recuerdo!”. La tontuna no convenció a Unamuno y tampoco a Groucho. Bien sabían los dos que no existen los controles de memoria y que, en todo caso, se pueden falsificar. Por ejemplo, con el timo de los aniversarios.

Cultivó como nadie el arte de la divagación estupefaciente y la imagen de roñosa ruindad

Groucho desplegó generosamente dos manías constitutivas y constituyentes. Sentía una afición morbosa por la divagación exuberante, incluso asfixiante. Sintetizó la verborrea y la incomunicación arbitraria en un único instrumento complejo de humor y con él desquiciaba o asfixiaba a sus oponentes (Margaret Dumont, Louis Calhern, Sig Rüman). Groucho y yo empieza con su nacimiento (declara haber nacido “a muy temprana edad”), lo cual le da pie para pontificar sobre la edad y la vejez (“llegar a viejo no tiene mérito; basta con haber nacido antes”), se enreda con una disertación editorial sobre libros de cocina, sigue la maraña con los excedentes de maíz, pone un pie impertinente en el cuello de los rústicosgranjeros, culpables de muchos males, y ofrece una conferencia venenosa sobre las personas que madrugan.
La segunda manía es su complacencia en presentarse como un ser roñoso y ruin. En Los hermanos Marx en el Oeste, Quentin Quale entra ostentosamente en la estación, seguido de un número interminable de mozos que llevan su equipaje. Se vuelve hacia ellos y pregunta: “¿Tienen cambio de diez centavos?”. Los porteadores se sumen en la perplejidad, niegan y Quale aplica la lógica marxista:“¡Pues quédense con las maletas!”. La ruindad avarienta destella en este diálogo de Groucho y Chico abogados. “Groucho: Le diré lo que pienso hacer. Le daré seis dólares a la semana y usted se trae la comida. Chico: Bueno, pero... Groucho: Voy a ir incluso más lejos. Le daré seis dólares a la semana y también me trae la comida a mí”. Acertará quien busque el origen de esta avaricia descacharrante en una infancia poco boyante, con su padre Misfit Sam atrapado en sus pobres habilidades como sastre y los muchos años pasados en los espectáculos de variedades recorriendo cientos de poblaciones que pagaban con comida o salarios ínfimos.
La maestría, hoy por hoy inalcanzable, de la troupe marxista se revela en la dislocación tenaz y desvergonzada del lenguaje convencional. La lengua, es decir, sus nódulos y cristalizaciones deformes, envuelven como una capa protectora al orden convencional (el orden “como Dios manda”, que diría Rajoy). También perpetúan la obediencia (¿debida?) y sostienen el dominio de lo existente sobre lo que ha de venir. La demolición discursiva de Groucho significa un rapto espasmódico de desobediencia. En los términos que Wittgenstein imputaba a la filosofía, la vorágine verbal de los Marx es “una lucha permanente contra el embrujamiento de nuestra inteligencia por el lenguaje”. Cuando Groucho dice(Sopa de ganso, de Leo Mc Carey): “Este es el quinto viaje que hago hoy y todavía no he estado en ninguna parte”, está describiendo la boba experiencia del turismo contemporáneo. El sinsentido nace de una exacerbación de la lógica que acaba por corroer el sentido común, el más inútil de los sentidos en los diálogos de los Marx. Con esa lógica descoyuntada, lo real acaba por aparecer, bien que maltrecho, por debajo de las palabras. Oigamos a otro Marx, en esta ocasión a Chico, también en Sopa de ganso: “Vera: “Hagáis lo que hagáis, nada de ruidos. Si os encuentran estáis perdidos. Chicolini: “Estás loca. ¿Cómo vamos a estar perdidos si nos encuentran?”.

Gracias a él, sabemos que el sentido común puede ser el más inútil de los sentidos

Groucho está más allá del pesimismo, más acá de la locura y muy cerca del arribismo como salida a la falta de soluciones. Firefly, Driftwood o el veterinario curacaballos Hackenbush convertido por el poder de la señora Upjohn en médico de postín (“Tómese esta píldora cada 50 kilómetros”) están al margen del orden institucional; sólo pretenden asaltarlo, reventarlo o burlarse de él. Casi podría decirse que Julius fue un avatar de Francis Bacon en una lucha a muerte contra los ídolos (las generalizaciones, las ideas preconcebidas, las doctrinas de moda y las convenciones) que denunció el pensador inglés. No escatimó las invectivas a la política (“El arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después remedios equivocados”). Quizá por eso le cupo la gran satisfacción de que Mussolini prohibiera Sopa de ganso en Italia.
Más allá de la corrosión, de las mofas y del funambulismo estridente, Groucho e i suoi fratelli pulieron auténticas joyas de la comedia universal. Sopa de gansocontiene dos secuencias que están entre las mejores de la historia del cine cómico, a la altura de la persecución de las novias o los esfuerzos por evitar la avalancha de piedras en Seven Chances, de Buster Keaton: la coreografía de Groucho y Harpo ante el marco de un espejo vacío y la destrucción sañuda del puesto de limonada. En cuanto al camarote de Una noche en la ópera, además de la brillante dinámica de situación, retengamos dos frases a la mayor gloria de la lógica de Groucho: “¿No sería más fácil meter el compartimento en el baúl?”; y, dirigiéndose a la manicura: “Déjemelas cortas, que aquí ya va faltando espacio”.
Hay generaciones enteras huérfanas de Groucho y del burlesque de la desobediencia. Lo peor de todo es que han sido adoptadas por los Reagan, Thatcher, Aznar y ahora Trump, el menos marxista de todos. 

lunes, 28 de agosto de 2017

FOTO DEL DíA o DEL MES o DEL AÑO... del pasado año




  Porteadoras esperando en la cola de la frontera de Ceuta el año pasado 

                                                                                                                             PACO PUENTES





3 de ELPAÍS 3

1):
Los ‘héroes’ esclavistas del callejero francés
El debate en EE UU sobre las estatuas confederadas 
salta a Francia, donde aún se honra el pasado colonial 

 - EL PAÍS - París 
Una grúa coloca una estatua de Napoleón en Los Inválidos, después de ser restaurada, en 2015.Una grúa coloca una estatua de Napoleón en Los Inválidos, después de ser restaurada, en 2015. 
 REUTERS / CORDON PRESS


Es una calle discreta y anodina, de no más de 200 metros, en el distrito XII de París. Hay una lavandería, una agencia bancaria, un concesionario de Peugeot y un hotel de tres estrellas. Si no fuese por el nombre, pasaría desapercibida. Porque la calle, y la estación de metro vecina, llevan el nombre de Jacques François Dugommier (1738-1794), propietario de esclavos en la isla de Guadalupe y "ferviente esclavista, jamás arrepentido", como ha explicado el historiador Marcel Dorigny, coautor del Atlas de las esclavitudes, desde la Antigüedad a nuestros días.

El callejero, como las estatuas, es el reflejo de un país, el espejo en el que se proyecta su historia, sus valores, sus traumas. El debate no es exclusivo de Francia. En España, la ley de la memoria histórica ordenó en 2007 la retirada de símbolos y monumentos públicos de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura franquista. Y en Estados Unidos, la retirada de símbolos y estatuas dedicados a personalidades de la Confederación —los estados secesionistas y esclavistas del Sur que lucharon contra la Unión en la Guerra Civil americana, entre 1861 y 1865— ha topado con la reacción, en ocasiones violenta, de partidarios de mantenerlos.



El diario Libération ahondó esta semana en el debate con una portada que proclamaba: "Esclavitud: Francia también tiene sus fantasmas". En un editorial, su director, Laurent Joffrin, señalaba la hipocresía que consiste en mirar la paja en el ojo ajeno, el de los Estados Unidos de Trump, sin ver la viga en el propio, el de los episodios turbios de la historia nacional. "Fue un talentoso general americano quien defendió un gobierno esclavista: por todos los Estados Unidos se derriban las estatuas de Robert E. Lee", escribe Joffrin. "Fue un brillante general francés cuyo gobierno restableció el esclavismo en 1802: nadie sueña con derribar las estatuas de Napoleón Bonaparte".

"La opinión [pública] francesa lleva 15 días apasionándose con las estatuas de esclavistas en Estados Unidos, pero ignora que en Francia nosotros tenemos lo mismo, en peor", dice Louis Georges Tin, presidente del Consejo representativo de las asociaciones negras de Francia (CRAN). "¿Qué país es más racista? ¿El que lo debate? ¿O aquel en el que no hay ningún debate, en el que todo el mundo encuentra normal celebrar a estos personajes?"

Tin cita el caso de Jean-Baptiste Colbert, que fue ministro de Finanzas de Luis XIV y está considerado el inspirador del dirigismo económico que todavía hoy rige las políticas del país. Colbert también fue el artífice del Código negro, que en 1685 reguló la esclavitud en las colonias francesas, y, como recuerda Tin, fundó la Compañía francesa de las Indias Orientales. "Y, sin embargo, hay una estatua de Colbert en la Asamblea Nacional. Proclamamos la libertad, la igualdad y la fraternidad, pero celebramos a alguien que era enemigo de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, alguien que simplemente cometió un crimen contra la humanidad".

Francia ha cambiado su callejero en otros momentos de su historia. "El nombre de las calles tiene un valor simbólico muy fuerte", dice el historiador Jean-Claude Bouvier. "Es importante sustituir los que dan una imagen vergonzosa del país. Se ha hecho en repetidas ocasiones".

Bouvier explica que, tras la ocupación nazi, el régimen colaboracionista de Vichy eliminó nombres asociados al republicanismo, como Jaurès, Hugo o Zola. "Fue una verdadera depuración toponímica", resume Bouvier, profesor de la Universidad de Provenza y autor del libro Los nombres de calle explican la ciudad.Al terminar la guerra, se recuperaron los nombres antiguos y algunas calles y avenidas se rebautizaron con héroes de la resistencia. Quedaron calles con el nombre del mariscal Pétain, héroe de la Primera Guerra Mundial y jefe del Estado francés colaboracionista. La última despareció en 2013.

Otro episodio traumático en la historia reciente, la guerra de Argelia, también provoca controversia. En los últimos años varios alcaldes del ultraderechista Frente Nacional han cambiado nombres de calles que conmemoraban los acuerdos de paz que llevaron a la independencia de Argelia y lo han sustituido por el de militares golpistas por su disconformidad con la descolonización, o por fechas que conmemoran matanzas contra franceses. 

La idea de borrar a figuras históricas como Colbert del relato nacional no está en la agenda, pero en el mismo París se han retirado nombres de calles, como la rueRichepanse, un general asociado a la represión sanguinaria de esclavos en Guadalupe a finales del siglo XVIII. Se rebautizó como calle del Chevalier-de-Saint-Georges, el Mozart negro, un músico de la misma época que era hijo de una esclava. Y, en los puertos de la costa Atlántica de donde partían las naves que participaban en el comercio de esclavos, han surgido iniciativas para retirar los nombres de las calles dedicadas a los negreros locales, y honrar a los esclavos que se rebelaron.

En Burdeos, Karfa Diallo, presidente de la asociación Mémoires & Partages, propugna una tercera vía entre la supresión de los viejos símbolos y su mantenimiento: añadir paneles explicativos junto a las calles con nombres de negreros; ofrecer contexto en vez de suprimir. "Burdeos era el primer puerto colonial de Francia, la ciudad que más se enriqueció con el esclavismo. Hay entre 15 y 20 calles que honran a estos personajes", dice Diallo. "Desbautizar una calle o desmontar una estatua borra la memoria. Nuestro objetivo no es borrar la memoria, sino preservarla".

2):
La derrota de Aníbal y el auge de Roma están escritos en plata hispana




Un análisis geoquímico muestra que las monedas romanas tras la caída de Cartago procedían de Iberia


Denario acuñado en el 108 AEC con plata del sureste de España, probablemente de las minas de la Sierra de Cartagena.




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Denario acuñado en el 108 AEC con plata del sureste de España, probablemente de las minas de la Sierra de Cartagena. 
INSTITUTO DE ARQUEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD GOETHE

La derrota del hasta entonces invicto Aníbal Barca por el general romano Escipión el Africano en la batalla de Zama supuso el fin de Cartago como potencia del Mediterráneo. También fue, para los historiadores, el estreno de Roma como nueva potencia en el Mediterráneo. Ahora, un estudio del plomo presente en las monedas circulantes en los años anteriores y posteriores muestra cómo aquella derrota inundó la economía romana de plata procedente de las colonias cartaginesas del sur de Iberia.
Ya antes de la batalla de la llanura de Zama (en el actual Túnez) el 19 de octubre de 202 antes de esta era, los romanos se habían hecho con el control del sur de la península ibérica, conquistando en 209 la flamante Qart Hadasht, a la que cambiarían el nombre por Cartago Nova (la actual Cartagena). Tras firmar la paz con Roma, los cartagineses tuvieron que renunciar a sus dominios ibéricos y pagar 10.000 talentos en compensaciones. La cifra equivale a unas 260 toneladas de plata en monedas. En poco tiempo, la economía romana se llenó de plata hispana.
Ese es uno de lo principales resultados de una investigación en la que la historia y la arqueología se unen a la geología y la química. El trabajo, presentado en laConferencia Goldsmichdt, la cumbre anual de la geoquímica que se celebra estos días en París, se basa en el análisis de 70 monedas de plata romanas (y cartaginesas) acuñadas entre el 310 y 101 antes de esta era, medio siglo después de que Cartago fuera borrada del mapa literalmente. En realidad, más que la plata, los investigadores analizaron los vestigios del plomo que, como impureza, aún contienen estas monedas de hace más de 2.000 años. Las diferentes configuraciones atómicas del plomo (isótopos) permiten no sólo saber cuándo fue acuñada la moneda, también de dónde procedía la plata.

El plomo presente en las monedas desvela que la plata procedía de las minas de Qart Hadasht (Cartagena) y la Faja Pirítica Ibérica

"Antes de la guerra, vemos que las monedas romanas están hechas de una plata que procede de las mismas fuentes que la moneda emitida por las ciudades griegas de Italia y Sicilia. En otras palabras, la firma del isótopo de plomo de las monedas se corresponde con el mineral de plata y los procesos metalúrgicos propios de la región del Egeo", dice la investigadora del Instituto de Ciencias Arqueológicas de la Universidad Goethe de Fráncfort (Alemania) y coautora del estudio, Katrin Westner. "Pero la derrota de Cartago supuso la imposición de enormes reparaciones de guerra en favor de Roma, así como la rapiña de un gran botín y la propiedad de las ricas minas de plata hispanas. Desde 209, vemos que la mayoría de las monedas romanas muestran una firma geoquímica típica de la plata ibérica", añade.
Lo que hicieron los investigadores fue tomar ínfimas muestras del interior de cada moneda tras hacerles tres pequeñas incisiones en el canto. Con el uso de la técnica de espectrometría de masas, pudieron identificar el plomo presente en cada moneda y el isótopo específico. "El plomo y la plata se encuentran a menudo en los mismos depósitos de mineral", recuerda Westner en un correo. Además, el plomo tenía un papel clave en la obtención de la plata en la metalurgia de la antigüedad: mediante un proceso llamado copelado, el plomo fundido permitía recuperar la plata presente en la mena. "Por eso el plomo también nos revela algo sobre el origen de la plata de las monedas", añade la científica germana.

Hasta la derrota cartaginesa, las monedas romanas eran acuñadas con plata de origen griego

Ese plomo y, por tanto, esa plata, procedía en su mayoría de las minas de la sierra de Cartagena, de las de Sierra Morena y de la Faja Pirítica Ibérica, donde aún se explotaban yacimientos como el de Riotinto o el de Aznalcóllar. Durante décadas la república romana extrajo directamente el mineral.
Aunque la relevancia de la plata hispana ya había sido destacada tanto por los historiadores romanos como por los actuales, faltaban datos que apoyaran tales argumentos, unos datos que ahora muestran las monedas. Con la derrota de Aníbal, "las grandes riquezas saqueadas durante la conquista de la península ibérica y los pagos en reparaciones de Cartago tras la II Guerra Púnica prestaron la base monetaria de la política expansionista de Roma", sostiene Westner, una expansión que sostuvieron después las minas del sur de Hispania.                                                            
y 
3): bLOG EL VIAJERO ASTUTO

El gallipato zombi
Una especie de tritón es capaz de usar sus costillas como lanzas venenosas

Ejemplar de tritón de California, uno de los anfibios más venenosos que existen.




Ejemplar de tritón de California, uno de los anfibios más venenosos que existen. WIKIMEDIA COMMONS

En la naturaleza existe una regla de oro no escrita: si un animal tiene colores llamativos, no lo toques ni te lo comas; probablemente será venenoso. En biología, esta forma de avisar de que eres malo se conoce como aposemasis, y significa que si besas esa ranita de colores, tú te morirás y ella no se convertirá en un príncipe. También vale para las serpientes, los moluscos, las salamandras, los peces, las orugas o las mariposas, pero no para tu cuñada, aunque se ponga mucho colorete. Otros bichos optan por disimular; a esa habilidad que poseen algunos seres vivos para asemejarse a otros organismos con los que no guardan relación o a su propio entorno se la conoce como mimetismo. Los camaleones son unos maestros. Los pulpos, alumnos aventajados.
Ejemplar de salamandra


Ejemplar de salamandra 
 WIKIMEDIA COMMONS


Amarillo salamandra

Negro más amarillo igual a peligro. La piel de la salamandra común (Salamandra salamandra) tiene una coloración típicamente aposemática —también la usan las avispas—, formada por franjas negras y amarillas que advierten a sus posibles depredadores de que sabe muy mal y se pueden poner malitos si se la comen. Distribuida por los territorios del oeste, centro y sur de Europa, se trata de uno de los urodelos más llamativos, aunque no suele superar los 20 centímetros de longitud.

Tritones mortíferos 

Otras especies de anuros como el tritón de manchas rojas (Notophthalmus viridescens) y el tritón de california (Taricha torosa) segregan una sustancia llamada taricatoxina o salamandrina, químicamente similar al veneno neurotóxico de los peces globo: en el caso del tritón de California, una sola gota de este veneno bastaría para matar a siete mil ratones.


El gallipato o tritón español es capaz de proyectar sus costillas venenosas.
El gallipato o tritón español es capaz de proyectar sus costillas venenosas. WIKIMEDIA COMMONS
Los anfibios no poseen ningún aparato inoculador; sin embargo, hace poco se descubrió que el tritón español o gallipato (Pleurodeles waltl), el mayor urodelo que existe en Europa (30 centímetros), es capaz de utilizar sus propias costillas como lanzas venenosas. Al sentirse amenazado, las empuja hasta que estas atraviesan la piel para exponer una hilera de huesos que actúan como púas envenenadas.

Según la investigación, publicada en 2009 en el Journal of Zoology, tan radical mecanismo de defensa no causa ningún daño al tritón, que además es capaz de regenerar posteriormente su piel.