martes, 1 de diciembre de 2020

El nombre de las cosas...

 Lo llaman libertad pero es privilegio.

Lo que llaman libertad es que todos paguemos sus privilegios y que sus hijos no se mezclen con los hijos de la plebe. Son liberales a costa del Estado y clasistas a costa de las demás clases

Javier Gallego

23 de noviembre de 2020

@carnecrudaradio

El problema de las críticas de la derecha a la nueva ley de Educación es que son falsas. Dicen cosas de la ley que la ley no dice. Ni desaparece la Educación Especial ni queda desprotegido el español ni se coartan las libertades de nadie. ¡Libertad, libertad!, gritaban aporreando el escaño en el Congreso la semana pasada y el cláxon en la mani sobre ruedas del fin de semana. Protestan porque la Ley Celáa potencia la escuela pública frente a la concertada y elimina las cuotas obligatorias de ésta, dando pie a que ingresen hijos de familias más desfavorecidas. Lo que llaman libertad es que todos paguemos sus privilegios y que sus hijos no se mezclen con los hijos de la plebe. Son liberales a costa del Estado y clasistas a costa de las demás clases.

La educación privada no es un derecho como no lo es la sanidad privada. El Estado no tiene la obligación de pagarle el colegio o el hospital privado a nadie, sólo de proporcionar educación y sanidad pública para todos. Los conciertos nacieron porque la pública no podía absorber todos los alumnos de las Escuelas Católicas. Su función es cubrir los huecos a los que la pública no llega. Pero lo que surge como un parche, se ha convertido en norma protegida por las derechas nacionales y nacionalistas, que en la última década han aumentado un 25% su presupuesto para las concertadas quitándoselo a la pública, que sólo ha aumentado un 1,4. Quítatelo a ti para dármelo a mí.

Es muy significativo que PP, Ciudadanos, Vox, PNV y JxCat, partidos que no pueden ni verse en todo lo demás, han dejado de lado sus banderas para unirse en la defensa de la concertada. Las razones son sencillas: el 70% de los centros concertados son de la Iglesia, el otro 30% de empresas privadas, muchas de corte conservador y ultraconservador. Otro dato revelador: por comunidades, las más ricas también tienen más concertadas y las pobres, menos. Religión y dinero, ésas son sus verdaderas banderas. Las nacionales sólo las agitan para favorecer a aquéllas. No sólo financiamos intereses privados con el dinero de todos, estamos subvencionando la ideología desigual de la clase dominante.

Las concertadas aducen que le ahorran mucho dinero al Estado, pero la realidad es que son un negocio de 6.000 millones de euros al año. Ésa es la clave. Con la Iglesia y la Empresa hemos topado, querido Sancho. Nos enfrentamos a los gigantes de siempre, a un poder religioso que es más económico que sociológico, a un poder económico que es más ideológico que democrático. La misma Constitución española y los Acuerdos con el Vaticano consagran la colaboración del Estado con la Iglesia católica en materia educativa, a pesar de la aconfesionalidad de nuestra democracia.

Nuestro propio marco legal llama libertad a la desigualdad y a ella se agarra la derecha para tirarse a la calle y a los tribunales, donde intentarán derribar una ley que ha sido aprobada por mayoría con el apoyo de siete formaciones. Muchas más que la suya, que la aprobaron por mayoría aplastante sin acordarla con nadie. Ahora piden consenso, y ojalá fuera posible, pero su actitud demuestra que son palabras huecas porque buscan el choque.

Aunque se tengan que inventar las razones. No es cierto que esta ley vaya a acabar con la Educación Especial sino que los colegios deben habilitar los recursos necesarios en diez años para atender a las personas discapacitadas, como piden las asociaciones. Quien sí llevaba la supresión de la Educación Especial es Vox, que ha borrado su programa de la red para ocultarlo, mientras coge el megáfono contra el Gobierno por algo que el Gobierno no dice. La ultraderecha usando a los más débiles con fines políticos, nada nuevo.

Tampoco el español corre peligro. La denominación "lengua vehicular" que ha desaparecido de la ley, sólo figuró en la anterior del PP, en ninguna otra, por motivos simbólicos más que prácticos. El castellano está protegido por la Constitución, las comunidades tienen la obligación de enseñarlo por ley y por sentencia del Supremo y sigue siendo de lejos la lengua más hablada en Cataluña o Euskadi. Por no hablar de que Madrid con el PP puso en marcha el programa de bilingüismo en el que la lengua mayoritaria es el inglés, no el castellano. Esta ley sólo intenta igualar el uso de las otras lenguas oficiales.

Aunque el Gobierno no haya sabido explicarlo, de eso va esta ley principalmente, de proporcionar una educación más igualitaria. En ese sentido, se queda corta. Le falta ambición para proponer un modelo educativo más transformador, creativo y crítico. Le falta audacia para enfrentarse al modelo de conciertos. La crítica que podemos hacerle al Gobierno no es que limite la escuela concertada sino que no se atreva a proponer su desaparición progresiva para sustituirla por una enseñanza pública que llegue a todos, como en Irlanda, Finlandia, Alemania, Portugal o Francia donde hay entre un 100% y un 85% de enseñanza estatal. En España sólo es un 68% y somos subcampeones europeos en concertada, sólo detrás de Bélgica. Deberíamos exigir al Gobierno ser como aquellos países. Deberíamos exigir una educación igualitaria universal, no una que segregue por clases, sexos o creencias. Ésa es la verdadera libertad, la que nos hace a todos iguales.

lunes, 5 de octubre de 2020

¡Por fin!






            ...ya sólo queda restaurar la vida.

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

HOMO ANTECESSOR Salvador Allende

 Últimas palabras, 11 de Septiembre de 1973

Seguramente, esta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las antenas de Radio Magallanes. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su juramento: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado director general de carabineros.

Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡No voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeño su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción crearon el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo a ustedes, sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios clasistas que defendieron también las ventajas de una sociedad capitalista.

Me dirijo a la juventud, a aquéllos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquéllos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

domingo, 10 de mayo de 2020

Que viene el Coco...


Para mayores y pequeñitos:




sábado, 9 de mayo de 2020

DíA de EUROPA... confinada



Fue en 1950, tras las dos guerras mundiales del pasado siglo y en una Europa devastada. La UE empezó con la Declaración Schuman, propugnando el control del carbón y el acero: tan ansiados, necesarios e imprescindibles para los belicismos de los oligarcas y plutocracias de entonces...


Y aquí en ENTREViSTA:





miércoles, 6 de mayo de 2020

DEL DiARiO "Le Monde", CONTRA UNA VUELTA A LA "NORMALiDAD"

https://elpais.com/cultura/2020-05-06/contra-una-vuelta-a-la-normalidad-la-llamada-de-200-personalidades-de-las-artes-y-las-ciencias-para-salvar-el-planeta.html

martes, 5 de mayo de 2020